
Microplásticos y café: cómo están presentes en el agua y cuánto generan los vasos desechables
Cuando hablamos de café, solemos pensar en el origen del grano, el tueste o el método de preparación. Pero hay un factor silencioso que cada vez despierta más interés: los microplásticos. Estas diminutas partículas están presentes en el ambiente, en el agua que usamos a diario y también en muchos productos de un solo uso relacionados con el café, como los vasos desechables.
En este artículo te contamos qué son los microplásticos, cómo pueden llegar al agua con la que preparamos café y cuál es el impacto de usar vasos desechables en su generación.
¿Qué son los microplásticos?
Los microplásticos son fragmentos de plástico de menos de 5 milímetros. Pueden tener dos orígenes principales:
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Microplásticos primarios: fabricados directamente en tamaño pequeño (por ejemplo, pellets industriales).
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Microplásticos secundarios: resultado de la degradación de plásticos más grandes, como botellas, bolsas o envases desechables.
Hoy se encuentran en el aire, el suelo, los océanos… y también en el agua potable.
Microplásticos en el agua que usamos para hacer café
Diversos estudios han demostrado que el agua potable, tanto de red como embotellada, contienen microplásticos. Estos llegan al agua por múltiples vías:
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Desgaste de tuberías plásticas
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Procesos industriales
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Contaminación ambiental
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Botellas y bidones de plástico
Cuando usamos esta agua para preparar café —ya sea en espresso, filtrado, prensa francesa o hervidor eléctrico—, esos microplásticos no desaparecen con el calor. Es decir, pasan directamente a la bebida.

¿Los filtros de café eliminan los microplásticos?
No completamente.
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Los filtros de papel pueden retener algunas partículas más grandes, pero no los microplásticos pequeños.
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Los filtros metálicos o de tela permiten aún más paso de partículas microscópicas.
Esto no significa que el café sea “peligroso”, pero sí nos invita a ser más conscientes del origen del agua que utilizamos.
Vasos desechables y microplásticos: un problema cotidiano
Uno de los mayores generadores de microplásticos en el mundo del café son los vasos desechables, incluso aquellos que parecen de cartón.
¿Por qué?
La mayoría de los vasos de café para llevar:
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Están hechos de cartón con una capa interna de plástico (generalmente polietileno).
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Al entrar en contacto con líquidos calientes, pueden liberar microplásticos y nanoplásticos.
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Son difíciles de reciclar debido a la mezcla de materiales.
Cada vaso de un solo uso no solo genera residuos visibles, sino que, al degradarse, contribuye a la acumulación de microplásticos en el medio ambiente.
Para comparar, el agua de llave se ha encontrado que puede tener 5 MP/L (microplásticos por litro) el agua en botellas plásticas 10.000 MP/L y el café caliente en vasos de papel desechable puede tener hasta 250.000 MP/L, por los microplásticos liberados del vaso al bebestible.

¿Cuánta contaminación generan los vasos desechables?
Aunque una taza individual parezca insignificante, el impacto es enorme:
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Se usan miles de millones de vasos desechables al año en el mundo.
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La mayoría no se recicla correctamente.
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Con el tiempo, estos residuos se fragmentan en microplásticos que terminan en ríos, mares y fuentes de agua potable.
En otras palabras, el café “para llevar” en vaso desechable tiene una huella ambiental mucho mayor de lo que parece.
¿Qué podemos hacer como consumidores de café?
No se trata de dejar de tomar café, sino de tomar decisiones más conscientes:
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Usar tazas reutilizables o termos térmicos.
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Preferir cafeterías que acepten vasos propios.
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Elegir agua filtrada de buena calidad para preparar café en casa.
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Reducir el uso de botellas plásticas de agua.
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Apostar por métodos y accesorios de café más durables.
Pequeños cambios, repetidos a diario, pueden marcar una gran diferencia.
Café, conciencia y pequeños hábitos
El café es un ritual, un momento de pausa y disfrute. Incorporar una mirada más consciente sobre los microplásticos en el agua y el impacto de los vasos desechables no significa perder ese placer, sino elevarlo.
Elegir mejor el agua, el recipiente y los materiales que usamos para nuestro café diario es también una forma de cuidar el entorno que hace posible que el café exista.
Amanda Pérez Valenzuela de Cafeteros Chile